lunes, 4 de enero de 2010

Postgrados en el Ecuador

Más de mil postgrados ofrecen universidades
En Ecuador, desde 2005, proliferó esta modalidad que algunos atribuyen a una fiebre de titulitis.

En el año 2000, José Ramírez, licenciado en filosofía, decidió hacer una maestría, porque -dice- se sentía estancado y quería algo más en su especialidad.

En ese entonces se enteró que la Universidad de los Andes de Ambato, con sede en Babahoyo, ofertaba un postgrado en administración de empresas.

Aunque su perfil académico no encajaba en esa rama, no tuvo ningún inconveniente para inscribirse.

“Cuando llegué a Babahoyo (a la universidad), mis compañeros eran economistas, ingenieros comerciales y contadores. Los primeros 15 días estuve a punto de ‘botar la toalla’, me hicieron ver estrellas, eran materias que nunca las había visto”, cuenta ahora en forma jocosa Ramírez, quien dirige el Departamento de Difusión Cultural de la Universidad Estatal de Milagro (Unemi).

Él reconoce que en 2000 los filtros que había no eran tan exigentes para escoger el perfil de aquel profesional que quería obtener un título de cuarto nivel, porque “en esa década no había la demanda que existe ahora de postgrados”.

Asegura que en los últimos años, las maestrías han servido para apuntalar los procesos de evaluación y acreditación de las universidades, y que estas tienen una política interna de estímulo, en la medida que los docentes se van cualificando.

Pero, desde 2005 hasta la actualidad, la oferta de postgrados en las universidades ecuatorianas se ha incrementado. Así, desde 2005 hasta 2009 se han ofertado 1.123 carreras de postgrados que están vigentes.



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carreras de postgrado se propusieron entre 2005 y 2006 en los centros de educación superior.
Al respecto, Hernando Merchán, director académico del Consejo Nacional de Educación Superior (Conesup), indica que en efecto ha habido un incremento de la oferta de títulos de cuarto nivel en las universidades del país, pero hay que tomar en cuenta que otras ofertas ya concluyeron el ciclo.

Autoridades académicas de varias universidades salen al paso indicando que la oferta académica responde a un estudio de mercado a través del cual establecen si habrá suficiente demanda o no para determinadas carreras.

En estos cinco años, además, 43.828 profesionales han obtenido un título de tercer nivel en diplomados superiores, doctorados, especialistas y magíster, que entregaron las universidades ecuatorianas con el aval del Conesup.

En ese sentido, Anastasio Gallego Coto, rector de la Universidad Santa María (USM), piensa que la oferta de postgrados en el país, corre el riesgo de convertirse en un esnobismo. “O por el solo hecho de obtener un título de cuarto nivel por curriculum o por mero gusto”.

Él explica que el sentido de seguir una carrera de postgrado es para llenar vacíos. “Es importante distinguir a aquella persona que se acerca a un postgrado para obtener un cartón de la que realmente lo necesita para aprender”.

Gallego dice que el mayor daño que le hacen a los postgrados “es la moda que se ha puesto de tener uno”.

“La titulitis que le digo yo. Todo el mundo quiere tener un título de postgrado y uno lo ve hasta en la forma de hablar: A un licenciado si ya es máster no le gusta que le digan licenciado, tienen que decirle máster fulano de tal”, puntualiza el rector de la Universidad Santa María.

En ese sentido, Carlos Arcos, rector del Instituto Altos Estudios Nacionales (IAEN), precisa que en los últimos 10 ó 15 años, la universidad ha estado sometida a un proceso de mercantilización extrema y de ahí hubo la generación del recurso postgrado.

Los postgrados, dice, poco tienen que ver con problemas efectivos de desarrollo.

Arcos sostiene que la universidad ecuatoriana debería ser la expresión de la eficiencia a nivel mundial por la cantidad de postgrados y personas que entraron a esos procesos.



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títulos de cuarto nivel se sumaron a la oferta un año después en las universidades.
“Sin embargo, la empresa privada ecuatoriana tiene tantos problemas de productividad y eficiencia... Efectivamente buena parte de esa oferta de postgrados se inscribe dentro de este proceso de mercantilización de la educación superior”, asegura el rector del IAEN.

Arcos cita como ejemplo que, en el Ecuador, hay un cambio demográfico muy marcado “la población está envejeciendo pero no hay postgrados suficientes en gerontología (ciencia que estudia el envejecimiento)”.

Concluye que hay una enorme disociación “y esto no lo digo yo, lo dice la Organización Panamericana de la Salud (OPS)”.

Indica que “hay una disociación total de la formación universitaria, por ejemplo en educación, en salud... se requiere de una formación de postgrado que tenga que ver con la necesidad del país y a mediano plazo”.

El sociólogo Máximo Ponce, de la Universidad de Guayaquil, sostiene que la proliferación de carreras a nivel de postgrados se la ha reproducido sin que hayan mecanismos de corrección, políticas de renovación, de innovación, de control de calidad y con un mínimo de exigencia académica.

Explica que esta proliferación no solo obedece, por parte de la universidad, a la demanda solvente y legítima que uno podría encontrar en el mercado académico.

“Sino que también obedece a la creación de procedimientos que están fuera de la ley o que están dudosamente dentro de la ley o que están, en todo caso, en los límites entre lo legal, lo lícito, lo éticamente permitido”, menciona Ponce.

Mientras que Pedro Silva, evaluador externo del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (Conea), indica que el nivel de postgrado se debe manejar con exigencia técnica y, además, desarrollarse el nivel de investigación.



En el país, la carrera de postgrado que más demanda tiene, según rectores, es la de administración de empresas
“Es importante definir que los proyectos de investigación desarrollados en postgrados tiendan precisamente a desarrollar y mejorar la calidad de vida de la población”, asegura el par del Conea.

Según él, es importante que las universidades busquen un sometimiento de la política gubernamental.

“Debemos considerar como áreas para la investigación los doce objetivos estratégicos del Plan Nacional del Buen Vivir”, sugiere Silva.

Dice, además, que es básico considerar, dentro de los proyectos de investigación de postgrados, las políticas gubernamentales en lo que se refiere al desarrollo, mejoramiento de la calidad de vida de la población, y el uso óptimo de los recursos naturales renovables y no renovables del país.

Para Silva, todos los procesos de investigación deberían estar enfocados también en la conservación del medio ambiente y “en el caso particular de lo que es la Cuenca Baja del Río Guayas”.

“Nosotros debemos orientar la investigación hacia el uso racional y la conservación del recurso hídrico, dado que tenemos acá en el país las principales hídricas de América Latina, en el subsuelo de la Cuenca Baja del Río Guayas”, precisa Silva.

En una guía de autoevaluación de la Asociación Universitaria Iberoamerica de Postgrado hecha en 1997 se indica que el postgrado es la formación de nivel avanzado, cuyo propósito es la preparación de la docencia universitaria, la investigación, la aplicación tecnológica o el ejercicio de una profesión.

Sobre la maestría y la especialización, esta guía indica que están diseñadas para la profesionalización del participante, es decir, para volverlo más experto en términos profesionales.

En el año 1994, el estudio denominado Universidad Ecuatoriana, Misión para el siglo XXI estableció que es fundamental que en Ecuador se establezcan regulaciones en la educación superior.

Un estudio realizado por el Conea indica que en Ecuador, la mayoría de cursos de postgrados son profesionalizantes y están enfocados en la transmisión de información, acumulación de conocimientos y actualización.


fuente: telegrafo