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jueves, 21 de enero de 2010

El derecho a copiar

El rector de la Universidad de Sevilla invita a dar marcha atrás al 'derecho a copiar'

El rector de la Universidad de Sevilla, Joaquín Luque, solicitará "con el máximo empeño" al consejo de gobierno que él mismo ha convocado para el lunes 25 que rectifique la norma reguladora de los exámenes que permite terminar la prueba incluso en el caso de que el alumno sea sorprendido copiando.

La Universidad de Sevilla ha decidido convocar un consejo de gobierno extraordinario para el próximo lunes 25 de enero con un único punto, el relativo a la 'Normativa reguladora de la Evaluación y Calificación de las asignaturas'.

Según indicaron a Europa Press fuentes universitarias, en dicho consejo extraordinario se decidirá qué hacer con este reglamento que garantiza a los alumnos el derecho a terminar un examen, aunque durante la realización del mismo el estudiante sea sorprendido copiando, después de que las autoridades educativas andaluzas hayan mostrado su repulsa.

El rector de la Hispalense, Joaquín Luque, ha emitido un comunicado en el que “lamenta” el daño que la interpretación que se ha dado en distintos ámbitos a la normativa.

Luque afirma en dicho comunicado que está convencido que “ni la letra de dicha normativa, ni el espíritu del Consejo de Gobierno, que la aprobó por unanimidad, tienen nada que ver con una interpretación que se puede resumir en un hipotético e inexistente ‘derecho a copiar'”.

Además, en el comunicado reconoce que “el sentir general de la Universidad de Sevilla pasa por la recompensa al mérito y al esfuerzo, el reproche ‘al tramposo’ y el reconocimiento a la autoridad del profesor”. Del mismo modo señala que “solicitará con el máximo empeño al Consejo de Gobierno que adopte las medidas de rectificación oportunas”.

El rector concluye lamentando “profundamente el daño que esta interpretación ha ocasionado a la imagen de la Universidad de Sevilla” y pide “disculpas por la zozobra ocasionada innecesariamente en la comunidad universitaria y en el conjunto de la sociedad”.
La consejera, en contra

El miércoles, la consejera de Educación, María del Mar Moreno, se mostró confiada en que la Universidad Hispalense "sepa atemperar muy bien" la nueva norma haciéndolo "con sentido común".

La consejera de Educación andaluza quiso dejar claro que una regulación parecida a la de la Hispalense no tendrá cabida, "desde luego, ni en la escuela ni en los institutos porque estos centros tienen que enseñar no sólo conocimiento, que por supuesto, sino también valores". "Copiar no tiene nada que ver con el esfuerzo ni la honestidad", remachó la máxima responsable educativa en Andalucía.


fuente: el mundo

lunes, 18 de enero de 2010

Copiar en el examen ya no será tan grave

Las reglas se ablandan en en algunas universidades. Este es el caso de la Universidad de Sevilla (US) se ha convertido en la primera universidad pública española que ha regulado normativamente qué hacer cuando un profesor sorprende a un alumno copiando durante un examen y ha reconocido el derecho del estudiante a completar la prueba sin ser suspendido de forma inmediata.

Según explicó a Europa Press el director de Comunicación de la Hispalense, José Alvarez, la Universidad aprobó el pasado mes de septiembre una normativa de evaluación de exámenes, dentro del Reglamento de Actividades Docentes, "que garantiza a todos los alumnos su derecho a terminar la prueba pese a que, durante su realización, sea pillado copiando por un profesor".



Con esta nueva regulación, que no supone el suspenso inmediato del alumno ni la expulsión del aula como hasta el momento, la Hispalense busca "dar garantías" al estudiante para que, en caso de que este reclame ante la Comisión de Docencia por considerar que "el profesor no tiene pruebas suficientes de que ha copiado o que se ha excedido al suspenderlo", haya un examen escrito y finalizado al que acudir para su evaluación, si la citada comisión decidiera que ésta procediese.



Otra excepción a la citada normativa es el caso de aquellos alumnos que, con su actitud en clase durante la prueba, "molesten o interrumpan" al resto de sus compañeros, impidiéndoles con su comportamiento la realización en condiciones de normalidad del examen. En estos casos, "el profesor sí que podrá expulsar al alumno del aula de forma inmediata", aclaró Alvarez.



Igualmente, la norma especifica que los docentes encargados de la vigilancia del examen "podrán retener, sin destruirlo, cualquier objeto material involucrado en una incidencia, dejando al estudiante afectado constancia documental de este hecho y traslado éste a la Comisión de Docencia del Departamento junto con el mencionado escrito".



Asistencia a clase, voluntaria
Un aspecto también novedoso de la citada normativa es que, desde este curso académico 2009-2010, para los estudiantes de la Hispalense no será "requisito indispensable" para aprobar las asignaturas la "asistencia a las clases teóricas".



Tal y como recalcó Alvarez, "la Universidad de Sevilla aprobó que los créditos no fueran exclusivamente presenciales", de modo que "aunque un profesor pueda tener en cuenta la asistencia a clase de un alumno, lo que no podrá es suspenderlo por no ir a clase", siempre y cuando la materia sea teórica. En las prácticas, esta posibilidad no está contemplada por la Hispalense.



Con ello, se busca favorecer a los estudiantes que compaginen sus estudios con cualquier otra actividad profesional o personal, de manera que "el alumno no podrá ser penalizado por no asistir a clase, pero sí podrá ser premiado en este aspecto por el profesor", resumió el director de comunicación de la US.

fuente: universia

sábado, 26 de diciembre de 2009

Alumnos de la Hispalense

Aumenta en más de un 40% este año el número de alumnos de la Hispalense que solicitan una beca Erasmus

La mejora de las ayudas económicas y el reconocimiento oficial de los estudios a la vuelta, las claves de este crecimiento, según la US

La recién finalizada convocatoria para la presentación de solicitudes para pedir una beca Erasmus para el próximo curso 2010/2011 ha sorprendido hasta a la propia Universidad de Sevilla (US), que ha visto como, en un sólo año, las peticiones han aumentado en más de un 40 por ciento respecto a la convocatoria de 2009/2010.

Así, hasta este mes de diciembre, cuando se cerró el plazo de presentación de solicitudes, la Hispalense recibió un total de 3.945 peticiones frente a las 2.696 de la anterior convocatoria, lo que se traduce en un "importante" incremento del 46,32 por ciento de un curso a otro.

Según explicó a Europa Press el vicegerente de la Oficina de Relaciones Internacionales de la US, Santiago Melcón, este crecimiento se debe, fundamentalmente, "a que la dotación económica de la beca se ha seguido manteniendo este curso tras el aumento de la cuantía que se consiguió el año pasado".

De hecho, los estudiantes que han solicitado la beca básica Erasmus recibirán 650 euros al mes para su estancia en el extranjero, mientras que para los estudiantes que sean 'MEC', es decir, que estén becados por el Ministerio de Educación y Ciencia, esta cantidad ascenderá hasta los 1.000 euros al mes.

Otra de las principales razones de este notable incremento de las solicitudes es, según Melcón, el "gran esfuerzo" que ha realizado la Hispalense en la difusión del programa Erasmus mediante reuniones informativas en todos los Campus, así como la "política de reconocimiento de estudios" adoptada por la propia Universidad.

Gracias a esta nueva política, los estudiantes que cursen sus estudios en un país extranjero "tendrán garantizado", a su vuelta, el reconocimiento total de todas las materias que hayan cursado en su destino y que hayan aprobado. Además, se les respetará la puntuación conseguida, algo que en el anterior sistemas de convalidaciones, no ocurría.

Por ello, Melcón aseguró que el actual sistema de reconocimiento académico es "un paso más y un avance importante" respecto al anterior, ya que "los estudiantes que salen fuera ven compensado su esfuerzo en los estudios a la vuelta a España". "Antes sólo se convalidaban algunas asignaturas optativas o de libre configuración, ahora, además, el reconocimiento académico las incluye todas, incluso las troncales", gracias a los acuerdos de estudios que la Universidad de Sevilla ha firmado con las Universidades de destino.

Unos acuerdos que también han aumentado considerablemente, pasando de 362 convenios firmados con otras instituciones europeas de Educación Superior en el curso 2006/2007, a un total de 521 en este curso académico, lo que supone un incremento del 44 por ciento.

OTROS BENEFICIOS DE LAS ERASMUS

Como beneficio añadido a los anteriores, el vicegerente de la Oficina de Relaciones Internacionales de la US señaló que, "junto a estos aspectos de seguridad jurídica y económica, también se encuentran multitud de aspectos sociales".

En primer lugar, porque los alumnos ya conocen la rentabilidad que, en el futuro, le "podrán sacar a sus enseñanzas en el extranjero", y no sólo por la capacidad de defenderse en otro idioma que no es el materno, sino también por la "seguridad y confianza personal" que les da el tener que aprender a desenvolverse en otro país.

De hecho, según corroboró Melcón, a la Universidad llegan "cada vez más empresas pidiendo perfiles de alumnos que hayan sido Erasmus" porque ello da a entender que el alumno tiene características diferentes al resto, "como que es una persona con capacidad para asumir riesgos o con capacidad para moverse y buscarse la vida, una cualidades muy demandadas hoy día por el mundo empresarial", recalcó el vicegerente.

fuente: europa press

lunes, 21 de diciembre de 2009

Educación Religiosa

Bolonia y la Perpetuación de la Educación Religiosa
El autor hace un análisis de los lazos entre la educación religiosa y el Plan Bolonia
La Universidad de Sevilla como institución inmersa en los avatares del discurrir histórico desde su fundación, se encuentra en estos momentos en un cambio oficial casi eufórico, hacia las lindes del Espacio Europeo de Educación Superior. Este proceso, popularmente conocido como “de Bolonia”, ha recibido duras críticas de la plataforma de docentes a la que pertenezco, que junto a muchos y valerosos alumnos ha tratado de evidenciar durante estos años de “implantación”, las incongruencias y lamentables derivas hacia donde nos dirige. En esta ocasión nos parece importante hablar críticamente del papel que tiene asignado la religión y la religiosidad en una entidad y comunidad de profesionales que se supone regulada por la innovación y la investigación científica.

Al comienzo del presente año académico se nos hacía una vez más, invitación a una misa de “apertura de curso”, situación absolutamente anacrónica promovida desde el SARUS (Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla), que una vez más generó la consiguiente protesta en las listas de opinión internas, así como las consiguientes réplicas y contrarréplicas sobre la presencia de la religión en el espacio universitario. En este sentido, aquellos que consideramos injustificable tal intromisión, criticábamos la existencia y sentido de este particular servicio de asistencia (en tiempos además de crisis económica), y mencionábamos realidades arcaizantes como la presencia de símbolos religiosos en salas de reuniones de facultades o clases, así como capillas “ligadas” a la tradición de la U.S. o presentes en centros como la actual sede de Magisterio en la Facultad de Ciencias de la Educación, (por cierto, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos acaba de sentenciar a favor de la retirada de estos símbolos).

Sin embargo, lo que nos parece más grave de estas intromisiones en el necesario laicismo-laicidad de la institución universitaria tiene que ver precisamente con este último centro mencionado y sus nuevos planes de estudio. Como miembro de la comisión para la elaboración de estos planes, (Grado de Magisterio en Primaria), aparte de constatar lo que era una simple y vergonzosa nueva repartición de “la tarta”, quedé estupefacto cuando ante circunstancias dramáticas para determinadas áreas de conocimiento (Ej. Didáctica de la Expresión Plástica se ha quedado con sólo una asignatura de 6 créditos en toda la titulación) otras...como la formación religiosa...no tenía que entrar en la fratricida contienda burocrática, puesto que la patente de corso que le otorga el Concordato con la Santa Sede, les coloca en una parcela propia y autónoma para seguir hablando de religión y adoctrinar o preparar para ello a los futuros maestros de nuestros ciudadanos; curiosa ventaja frente a la de aquellos padres que quieren (en un sistema público) que sus hijos no reciban clases de “religión” y que a cambio no pueden más que pasar al pairo esas horas, para no generar “agravio” comparativo o ventaja “formativa”. Curioso también es que estamos hablando de personal docente religioso “acreditado” para la docencia por la infame agencia nacional de evaluación o ANECA, (supongo que con menos rigor que lo que nos hace pasar al resto de mortales), y que tiene su docencia garantizada con el sueldo pagado por todos, pero con su designación a cargo de las autoridades religiosas correspondientes.

En el fondo de todo este asunto subyace una muestra representativa de la imperfección con la que en este país se pasó de un estado dictatorial a uno de derecho. Las trabas y concesiones que se tuvo que hacer a los sectores más recalcitrantes de una sociedad oscura y ultraconservadora, quedó reflejada en armisticios ventajosos para una de las partes, con la siempre amenazante cláusula de la fractura social. En nuestro país -en el que me temo que las heridas no parecen cicatrizar bien- todos los gobiernos democráticos ratificaron los acuerdos establecidos con una determinada confesión -la católica- y propiciaron en menor medida la ampliación “publica” a la consecución presencial de otros cultos.

La libertad de que los progenitores decidan las creencias de sus hijos y el manejo porcentual de las “mayorías” de una doctrina para insertar la religión en un sistema de enseñanza público, no es más que una falacia que se esgrime para perpetuar aspectos de una tradición en la mayoría de los casos irreflexiva. Si la misma Iglesia Católica fuese estricta con sus feligreses, y no asumiera como “propios” ciudadanos que viven en situaciones “contrarias” a sus mandamientos o que rayan en una idolatría absoluta hacia imágenes procesionales, la contabilidad de adeptos quedaría bajo mínimos. En otro sentido y quizás con cierta indulgencia pseudoprogresista, otras comunidades religiosas como la musulmana o la evangélica siguen este rebufo que les permite el adoctrinamiento en la escuela, adquiriendo “corpus representativo” día a día.

Independientemente de que personalmente piense que en general el concepto religión es y ha sido contraproducente para una universalidad de los derechos humanos, y que su enseñanza deba quedar relegada a sus propios centros (parroquias, sinagogas, mezquitas, etc.), no es de recibo que una o algunas de estas creencias puedan tener privilegios de propagación en el sistema público educativo, copando todos los niveles de formación e impartición docente. Este planteamiento no conllevaría que el hecho religioso no sea tratado como parte de estudio de la materia que le corresponda (Ciencias Sociales, Filosofía, etc...). Es más, si diseccionáramos cualquier religión, secta, o no religión (ateísmo, agnosticismo) y las confrontáramos en un espacio abierto de diálogo y crítica (la escuela)...probablemente la defensa de cada entidad llevaría a posiciones ciudadanas mucho más activas y críticas en la elección de su pensamiento; algo desde luego, infinitamente más interesante y duro que simplemente abrazar un procedimiento por inercia.

Volviendo a la conexión inicial de este texto, es curioso que el Espacio Europeo de Educación Superior (además del “gran servicio” que está prestando al mercado neoliberal), en su afán "renovador" y en su versión española, no tenga reparos en perpetuar los privilegios de un concepto indemostrable, adyacente y circunstancial como es la religión, añadiendo otro psicotrópico más a la ya de por sí adormecida población. Como en las perversas dictaduras de otra época, son pocos los que alzamos la voz y muchos los que callan o aplican el concepto de “obediencia debida” de los procesos que vienen desde arriba. El Claustro de la U.S. acaba de aprobar una medida en la línea de la recuperación de la Memoria Histórica. Es un buen momento también para ir eliminando todos los vestigios de cualquier adoctrinamiento religioso e ir elevando una petición que encabece el rectorado de la Universidad de Sevilla, (así se comprobará su progresismo) para que el gobierno central desligue definitivamente el adoctrinamiento religioso de los espacios educativos públicos. Como comenta el ejemplar José Saramago: “el factor dios ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas”. Desde el conocimiento, la razón y la educación es hora de convencernos de las bondades y urgente necesidad de las mismas para regir nuestros espacios de convivencia.


fuente: kaosenlared